- Abriendo las puertas a los inmigrantes, de esta manera aumenta el número de cotizantes y al hacer vida en España aumenta la natalidad garantizando las pensiones futuras. Hoy en día, esta solución tiene poco sentido porque no hay trabajo, contamos con más de cuatro millones de parados (¿no es un disparate tener inmigración y paro?).
- Premiando fiscalmente la creación de fondos de pensiones privados, de esta manera se conciencia a la población de tener un plan B, una hucha por si las moscas no hay pensiones en el futuro. Hoy en día, no sabremos que pasará con las desgravaciones de los fondos de pensiones en el IRPF, el déficit público nos pide a gritos que disminuya el gasto público y la desgravación de los fondos de pensiones reduce los ingresos públicos.
Estas dos medidas consiguieron que durante unos años no se hablara del problema, pero de nuevo sale a la palestra, pues el tiempo pasa y cada vez queda menos. Lo que hace plantearse otras posibles soluciones como: reducir la cuantía de las pensiones, aumentar las cotizaciones de los trabajadores, adelantar la edad de trabajar, privatizar el sistema de pensiones ...
Aunque parece ser que la solución más comunmente aceptada pasa por retrasar la edad de jubilación de forma progresiva hasta los 67 años. Es decir, se haría de forma gradual a partir de 2013, en ese año los que lleguen a los 65 años tendrán que trabajar y cotizar dos meses más, los que cumplan 65 en 2014 (los nacidos en 1949) deberán sumar cuatro meses, y así hasta el 2024, a partir de aquí todo el mundo se jubilaría a los 67 años. De todos modos, esto es una propuesta, que por cierto no ha gustado a nadie.
